Introducción

Relaciones entre México y Japón
México y Japón han entablado una larga relación que inició en el siglo XVI, cuando se dieron los primeros contactos japoneses con marinos y misioneros de novohispanos. Sin embargo, fue hasta 1888 con la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, que los dos países iniciaron su vinculación formal.


Apenas hace algunos meses se ratificó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre los países de Canadá, Estados Unidos y México; e igualmente la reunión de los países de la Cuenca del Pacífico, donde México, igualmente participó. Esto nos hace reflexionar acerca de la relación de México en materia económica con otros países. Y más en particular nos lleva a plantear la relación con uno de los países de Asia, Japón, el segundo país asiático líder, después de China. Las relaciones entre México y Japón están renovándose bajo circunstancias políticas y económicas que se desarrollan en el actual modelo económico neoliberal. 



Antecedentes
Las relaciones establecidas entre la Nueva España y Japón datan del siglo XVII, esto cuenta del contacto temprano entre las actuales naciones del Japón y México. La primera llegada de japoneses a México en el siglo XVII fue debido a que estaban interesados en conocer las técnicas de Nueva España con respecto a la explotación de la plata, e incluso como esclavos, pues esas oleadas de pequeños grupos no fueron precisamente para poblar la región. Después ocurrió un segundo arribo de grupos japoneses a territorio novohispano, que trajo como consecuencia la creación de una embajada en dichas tierras; ésta era la primera que llevaron a un lugar fuera de Asia. Gracias a este hecho, la Corona Española era quien se beneficiaba de los viajes al oriente. Los movimientos migratorios que se dieron no fueron de magnitud considerable, sino solamente la representación diplomática en otro país de la cual se beneficiaban. Del siglo XVII a finales del XIX no existieron mayores movimientos migratorios japoneses a territorio novohispano, debido a que su intención no era el comercio con Japón, aunque si con los productos de la India y China. [1]

Porfiriato
En el Porfiriato, Díaz se encargó de formar relaciones político-económicas con países como Inglaterra, Francia y  Estados Unidos, con fines de industrialización.[2] Los cambios que sufrió México en el gobierno de Porfirio Díaz fueron de tipo económico, social y político, y en ese sentido el gobierno abrió una política dirigida hacia afuera. Porfirio Díaz se interesó más en el ramo industrial, pero, desde fuera; es decir, impulsó la inversión extranjera al país y a su vez el mercado interno.[3]  Las razones por las que apelaba a una política inversionista eran por una expansión comercial, influencia económica de aquellos países y su preponderancia económica. El gobierno de Díaz se interesó en restablecer conexiones que México había roto debido a las diversas intervenciones extranjeras con países como Inglaterra, España, Francia y Estados Unidos; y establecer la creación de nuevas con las naciones de Alemania, Italia, Bélgica, Rusia, Ecuador y Japón, sólo por mencionar algunos.[4]
Después del tratado que se firmó entre el emperador japonés Mutsuhito y el presidente de México, Porfirio Díaz, en 1887, se permitió, bajo un acuerdo diplomático legal entre naciones, la migración japonesa a territorio mexicano, concretamente al territorio de Chiapas, bajo la Ley de Colonización de tierras, para sembrar café. De esta forma se dio la primera de ocho migraciones más importantes al país bajo el acuerdo firmado. El primer punto fue Chiapas, posteriormente esos pequeños grupos se fueron moviendo a distintas ciudades del país como Mexicali, Colima y el Distrito Federal.[5] Estos estados no fueron los únicos receptores de migrantes japoneses, hacia la segunda mitad del siglo XX, los japoneses se movilizaron hacia el norte y centro de México.





El siguiente vídeo nos ayuda nos muestra un poco de las consecuencias sociales a partir de la firma de estos acuerdos.






[1] Miguel León- Portilla, “Embajada japonesa en México, 1613-1614”, s/p.
[2] Daniel Cosío Villegas, El Porfiriato. La vida política exterior. Parte 2, pág. 18.
[3] Daniel Cosío Villegas (Coord.). Historia moderna de México: El Porfiriato. La vida económica, pág. 463.
[4] Daniel Cosío Villegas. El Porfiriato. La vida política exterior. Parte 2, págs. 16, 17.
[5] Megumi Terui. Migrantes japoneses en México: la trayectoria de investigación de Ota Mishima.

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