Un libro de tal importancia para este trabajo es la obra de
Carlos Uscanga, El tratado de Comercio y Navegación con Japón de 1924. Entre la defensa de
la soberanía y el reconocimiento de la modernidad. El
autor hace un análisis del documento de 1924 y abarca algunos de los alcances
del dicho tratado, por ejemplo, el autor menciona del importante flujo de los
años de 1932 a 1935, este trabajo quiere acercarse más a los informes,
circulares y demás, que demuestran que este tratado fue objeto de
modificaciones pues las distintas circunstancias lo iban dirigiendo, como lo
son propiamente la cuestión de la migración, al igual que el comercio, que poco
a poco el gobierno mexicano comenzó a cuestionar sobre a quién le beneficiaba
más.

Para
la migración, quienes están interesados en conocer sobre las migraciones japonesas al territorio mexicano,
deben fundamentalmente consultar las obras de María Elena Ota Mishima,
investigadora de El Colegio de México. Ella es mexicana de ascendencia japonesa
de segunda generación, ha publicado diversos trabajos con respecto a los
descendientes japoneses en México, desde la migración hasta algunos grupos
campesinos japoneses.
Entre
algunos de sus trabajos podemos encontrar la obra Siete migraciones japonesas en México, 1890-1978,[1]
en la que nos habla acerca de siete movimientos migratorios niponas a lo
largo del territorio mexicano, basada en fuentes de archivo. En dicho libro,
podemos encontrar algunas de las siguientes ideas: los siete movimientos
migratorios a México, estados receptores, lugares a los que se movieron, las
condiciones de vida de cada uno de ellos, las circunstancias en las que
llegaron, el propósito de estas migraciones, tipos de migrantes, al igual que
la descendencia de las mismas personas; e incluso asegura, que el mismo
gobierno fue quien había planificado, apoyado, promocionado y seguido a los residentes japoneses en
México, lo que es muy distinto a otros gobiernos extranjeros. Nos narra desde
los primeros colonos del sur de Chiapas del periodo porfirista, hasta la
séptima migración.
De
la misma autora encontramos un trabajo coordinado por ella, Destino México. Un estudio de las
migraciones asiáticas a México, siglos XIX y XX, que nos explica la serie
de desplazamientos hacia México, entre el periodo establecido. Toca los casos
de Corea, Filipinas, la India, China, Japón, etc., todas estas basadas en
trabajos, sobre todo, sacado de datos estadísticos y de archivos distintos. Por
ejemplo, el caso de Yucatán con los inmigrantes coreanos. Al igual que la obra
anterior, abordan los distintos autores, los lugares de primer contacto, su
arribo, sus condiciones de vida, calidad en la que llegaron, actividades
económicas, características sociales, etc.
Por
otro lado, se cuenta con un compendio de trabajos realizados para un congreso
de estudios de Asia en América Latina titulado: Memorias del XIII Congreso Internacional de ALADAA Bogotá 23, 24 y 25
de marzo de 2011. Podremos percibir en este compendio de trabajos una muy
importante aportación a trabajos de Asia en países de habla hispana sobre todo.
Los investigadores que formaron parte de este encuentro nos comparten algunos
trabajos que se relacionan con la cuestión económica y social, en especial.
Sociedades japonesas en Brasil, grupos étnicos nipones en Argentina, el impacto
cultural de los japoneses, migrantes o no, hacia las distintas naciones. En el
caso de investigadores especialistas de El Colegio de México, expusieron temas
de personas japonesas que llegan a residir en las áreas de Sinaloa, Guadalajara,
Colima, Distrito Federal, Baja California, etc. En particular, “La emigración
japonesa en Sinaloa siglo XIX y XX” de Alfredo Millán, llama mucho la atención
por el uso de las fuentes orales y el contraste de las fuentes de archivo,
haciendo de su investigación sumamente rica. Por otro lado, la migración
okinawense a Veracruz nos ofrece parámetros para la comprensión de algunas
leyes que favorecieron la presencia japonesa por la introducción de pequeñas
compañías y en haciendas. Al igual que la prensa Nikkei en México y su censura
en la Segunda Guerra Mundial.
Pasando a los asuntos políticos y
comerciales entre México y Japón, existen diversas obras que rescatan esta
parte. Para la comprensión de la política exterior de México, necesitamos revisar obras de las
relaciones internacionales, como lo es el libro Relaciones internacionales, coordinado por Blanca Torres y Gustavo
Vega. Aquí hallaremos una parte dedicada a Asia y por fin encontraremos la
relación entre Japón y México durante los cuatro siglos de contacto, haciendo
énfasis en las últimas seis décadas. Una obra más, que aunque no es
precisamente con Japón, nos entiende con respecto a la política económica del
México contemporáneo y su trato con Estados Unidos, ofreciéndonos además, una
visión de la relación bilateral económica con dicha nación, el modelo económico
de nuestro país, la historia económica y algunos momentos importantes, etc. Nos
referimos a Una historia contemporánea de
México. Tomo 1, coordinado por Ilán Bizberg y Lorenzo Meyer.
Posteriormente hallaremos libros más
especializados, como Del tratado al
tratado: 120 años de relaciones diplomáticas entre México y Japón 1888-2008, este
es un compendio de información sintetizada acerca de los años del siglo XX,
desde el momento donde se firman los primeros acuerdos entre el presidente Díaz
y el emperador Mutsuhito; también aludem el hecho de la exportación del arte
mexicano en la década de los 50’s, e incluso convenios de intercambio de estudiantes
en 1971.
En Revista
mexicana de política exterior de marzo-junio del 2009, se señalan puntos
bastante precisos como es la cuestión de
los eventos históricos en la relación México- Japón. Los principios de la
inversión japonesa en México y del trato nacional, los acuerdos bilaterales
para el impulso de la industria en México, al igual de pequeñas y medianas
empresas, al igual que la cooperación para el apoyo en ciencia y tecnología.
Algunos productos fueron estipulados como los agropecuarios y mayormente, de
tipo no durables. Cabe destacar que se hablan de los más recientes acuerdos
como el AAE. Proporciona, igualmente, datos estadísticos con respecto a la
importación y exportación de productos.
[1]
Ésta la considera como un segundo trabajo, surgido del trabajo Destino México. Un estudio de las migraciones
asiáticas a México, siglos XIX y XX, pero debido a la complejidad de ésta
obra, se le considera primordial ésta obra.

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